Raymond Chandler novela negra

Este escritor de novela negra nació en Chicago, en 1888. Cuando era niño, sus padres se divorciaron; él permaneció con su madre y, a su papá nunca volvieron a verlo. Cuando Raymond cumplió ocho años, su madre lo llevó a vivir a Inglaterra, con el fin de que recibiera una buena formación literaria. Así, ingresó en el prestigioso Dulwich College, en Londres, de donde han egresado algunos escritores notables.

Allí, Chandler estudió a los autores clásicos y modernos, hasta 1905, cuando viaja a Francia y Alemania, volviendo a Inglaterra hasta 1907. Por entonces, se nacionalizó británico e intentó ser almirante, pero la vida militar le resultó imposible. También buscó incursionar en el medio periodístico, y ello le dio trabajo como reportero en el London Daily Express y la Bristol Western Gazette. En esos medios publicó 27 poemas y un relato, hasta cumplir 24 años, cuando volvió con dinero prestado a Estados Unidos, para radicar en Los Ángeles, con su madre.

Buscando alternativas laborales, estudió contabilidad por correspondencia. No obstante, en 1914 estalló la primera guerra mundial y participó en ella como soldado de trincheras, en el frente francés. Su ascenso a piloto estaba cercano cuando terminó la guerra y volvió a California, para ejercer como contador. La madre de Raymond murió en 1924, cuando él tenía 36, y ese mismo año se casó con Pearl Cecily Bowen, una mujer con quien había salido antes y después de que fuera divorciada, 18 años mayor que él, a la cual su mamá desaprobaba.

Llegado 1932, ya había conseguido colocarse como vicepresidente de un importante sindicato de la industria del aceite, pero fue despedido por su alcoholismo, ausentismo, y por sus amoríos con las secretarias. Teniendo 45 años, en 1933, desempleado y en el corazón de una crisis económica histórica, Raymond se determinó a escribir relatos de ficción criminal, para vender sus historias a las revistas populares de acción, hechas con papel barato, conocidas como literatura pulp.

Entre 1933 y 1939 escribió 19 relatos y, entre 1939 y 1958, siete novelas, tituladas: El sueño eterno (1939), Adiós muñeca (1940), La ventana alta (1942), La dama del lago (1943), La hermana pequeña (1949), El largo adiós (1953) y Playback (1958). Al igual que en el caso de Dashiell Hammett, la revista de ficción pulp, Black Mask, fue la plataforma que impulsó la carrera literaria de Chandler.

De hecho, él afirmaba que inició imitando el estilo de Hammett, aunque es evidente que más adelante consolidó una narrativa propia, en la cual destacan sus ingeniosos y cáusticos diálogos, cargados con ironía y cinismo. Acerca de la pluma de este autor, se dice que elevó el nivel literario de la novela negra. El detective planteado por Raymond Chandler, siendo un sujeto honrado e incluso idealista, tiene la capacidad de hacer una crítica ingeniosa y mordaz de la sociedad americana, a la cual encuentra ambiciosa e injusta.

En 1950, Chandler publicó una reflexión acerca de la naturaleza y las características de la novela policiaca, con el título: El simple arte de matar. Por ese tiempo también le ofrecieron trabajo en Hollywood para realizar la adaptación de un guion, pero, desde la muerte de su esposa, en 1954, su alcoholismo recrudeció, así como su tuberculosis y su ánimo depresivo. Chandler murió en 1959, por causa de una neumonía.

Libros de Raymond Chandler

Las mejores frases de Raymond Chandler

“Los cadáveres pesan más que los corazones destrozados”. Raymond Chandler. Click To Tweet “Se puede tener resaca de otras cosas que no son el alcohol”. Raymond Chandler. Click To Tweet “No tenía las amistades adecuadas. Eso es todo lo que los antecedentes penales significan en este país”. Raymond Chandler. Click To Tweet “Tan honrado como se puede esperar de un hombre que vive en un mundo donde eso está pasado de moda”. Raymond Chandler. Click To Tweet “Estaba aseado, limpio, afeitado y sereno, y no me importaba que se notase. Era todo lo que un detective privado debe ser”. Raymond Chandler. Click To Tweet “Ninguna de las dos personas que había en la habitación se inquietó por la forma en que entré, aunque solamente una de ellas estaba muerta”. R. Chandler. Click To Tweet
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